martes, 12 de mayo de 2026


 Del Dato al Yo

Infocracia, cognición y experiencia en la era digital 

 

La Real Academia Española define la palabra “información” como la acción y efecto de informar o informarse, así como la comunicación o adquisición de conocimientos que permiten ampliar o precisar lo que se sabe sobre una materia determinada.

Por otro lado, el sufijo “-cracia” se entiende como “gobierno”, “dominio” o “poder”.

A partir de esta combinación, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han nos introduce a la materia de su libro con el término “infocracia” dándose entender, en un sentido general, como un sistema en el que el poder se articula a través de la información. 

Sin embargo, en su planteo, este concepto no se limita a una simple relación entre información y gobierno, sino que refiere a una forma de dominación propia de la era digital, donde la circulación masiva de datos, la hiperconectividad y los algoritmos reconfiguran tanto la esfera pública como la percepción individual de la realidad.

 


Un Filoso En La Era Digital

 

"La digitalización, que nos promete más libertad, no produce, a fin de cuentas, sino una cárcel panóptica" 

 

Nacido en 1959 en Seúl, Corea del Sur, Byung-Chul Han es un filósofo y ensayista contemporáneo que actualmente reside en Alemania. Durante su juventud estudió metalurgia en Corea del Sur antes de trasladarse a Alemania en la década de 1980, donde posteriormente orientaría su formación hacia la filosofía, la teología y la literatura alemana. A pesar de convertirse en una figura intelectual ampliamente reconocida a nivel internacional, Han mantiene una vida personal reservada y alejada de la exposición mediática, aspecto que resulta coherente con muchas de las críticas que desarrolla en sus obras acerca de la sobreexposición y la hiperconectividad en la sociedad digital contemporánea.

Han desarrollaría su pensamiento influenciado por autores como Heidegger, Foucault y Walter Benjamin, Tomando de cada autor herramientas para analizar críticamente la tecnología, las estructuras de poder y las transformaciones culturales de la sociedad contemporánea.

A partir de estas influencias es en donde se veran reflejadas múltiples obras tales como "La sociedad del cansancioanalizando cómo la autoexigencia y la productividad generan agotamiento psicológico en la sociedad moderna, "La sociedad de la transparencia" en donde critica la obsesión contemporánea por la transparencia y la exposición constante y "Psicopolítica": desarrolla la idea de que el poder actual actúa manipulando la mente y las emociones mediante datos y tecnologías digitales. 

Sin embargo, no sería hasta el año 2022 que Byung-Chul Han publicaría una de sus mejores obras: "Infocracia", centrada en el análisis de las nuevas formas de poder surgidas en la era digital. En este libro, Han sostiene que las sociedades contemporáneas ya no se encuentran dominadas únicamente por mecanismos tradicionales de vigilancia o coerción, sino también por la circulación masiva de información, los algoritmos y la hiperconectividad producida por internet y las redes sociales.

 

 Infocracia: el poder en la era digital

 

"A diferencia del régimen de la disciplina, no se explotan cuerpos y energías, sino información y datos." 

  

Publicada en 2022, la obra de Han habla sobre cómo la era digital transformó la manera en que funciona el poder. Según el autor, actualmente ya no se controla a las personas principalmente mediante la censura o la represión, sino a través de la información.

Han señala que el verdadero poder contemporáneo reside en el acceso y control de los datos personales. Las plataformas digitales recopilan información sobre hábitos, intereses y conductas, permitiendo predecir y orientar decisiones tanto de consumo como políticas. 

Este exceso informativo debilita la capacidad de reflexión profunda y favorece reacciones rápidas y emocionales. Como consecuencia, la democracia y el debate público se ven afectados por fenómenos como la polarización, la desinformación y las denominadas fake news las cuales abordaremos más adelante.

A diferencia de las democracias tradicionales basadas en la deliberación racional, el debate público y la búsqueda de la verdad, en la infocracia el poder opera a través de la gestión masiva de datos, algoritmos y flujos de información continua. La democracia no desaparece formalmente, pero se degrada.

Como explica Alan Martin en la Universidad de Chile
"En la era infocrática, la deliberación y la verdad son reemplazadas por el marketing, los datos y las verdades inventadas a través de algoritmos de incidencia en la opinión del público, como los bots."

En esta llamada infocracia, los ciudadanos ya no son solo votantes: somos al mismo tiempo productores y productos de información. Cada clic, like o comentario genera datos que sirven para predecir y condicionar nuestro comportamiento futuro. El poder ya no necesita vigilar desde arriba de forma represiva; basta con que nosotros mismos entreguemos voluntariamente nuestra atención y nuestros datos.

 

 La transformación digital cotidiana

La Introduccion del Iphone al mundo en 2007

 

Aunque el primer iPhone había aparecido en 2007, fue entre 2009 y 2010 cuando Android se popularizó y los precios bajaron lo suficiente para que millones de personas en todo el mundo pudieran tener uno, fue el año 2009-2010 donde se marcó un punto de inflexión histórico: Los teléfonos inteligentes dejaron de ser un objeto de lujo y se convirtieron en un dispositivo de uso masivo en la vida cotidiana, y con ello, de un día para el otro, el Internet se volvió en un entorno

Internet dejó de estar atrapada en la computadora de escritorio o el portátil. Ahora acompañaba a las personas a todas partes, las 24 horas del día. El smartphone se transformó en una extensión del cuerpo y de la mente: un portal constante a la información, las redes sociales y la comunicación instantánea.

Este cambio fue mucho más profundo de lo que parecía en su momento. Antes, la gente se conectaba en momentos específicos (en casa o en el trabajo). A partir de entonces, la conexión se volvió permanente. Las personas empezaron a vivir con la pantalla en la mano: revisando noticias al despertar, interactuando en redes durante el día, y consumiendo contenido hasta poco antes de dormir.

Esta constante disponibilidad de información aceleró dramáticamente el paso hacia la infocracia. Los algoritmos ahora podían observar y analizar nuestro comportamiento en tiempo real: qué nos gustaba, cuánto tiempo nos deteníamos en cada publicación, qué nos enfadaba o nos emocionaba. Las plataformas de redes sociales (Facebook, X/Twitter, Instagram) explotaron precisamente en esta época, porque por fin tenían un canal directo y permanente hacia nuestra atención.

 

Información, vigilancia y privacidad digital 

 

Fue por el año 2012 que Youtube empezó a sugerirle a sus usuarios cambiar sus nombres de usuarios por sus nombres reales  

 

Con la expansión de internet y las redes sociales, la información comenzó a circular de manera inmediata y masiva. Las plataformas digitales permitieron acceder a noticias, opiniones y contenido en tiempo real, transformando completamente la manera en que las personas se informan y se comunican.

Sin embargo, esta nueva era digital también trajo consigo el crecimiento de la desinformación y las fake news, un concepto tan antiguo que predomina desde 1894. La rapidez con la que se comparte contenido muchas veces prioriza el impacto emocional antes que la verificación de los hechos. Como consecuencia, rumores, noticias falsas y discursos manipulados pueden difundirse globalmente en cuestión de minutos.

Al mismo tiempo, la privacidad comenzó a reducirse progresivamente. Cada búsqueda, interacción, “me gusta”, ubicación o mensaje deja rastros digitales que son recopilados por plataformas y empresas tecnológicas. Estos datos permiten construir perfiles detallados sobre los hábitos, intereses y comportamientos de los usuarios.

Redes sociales como Facebook, Instagram, TikTok y motores de búsqueda como Google utilizan algoritmos capaces de personalizar contenido y publicidad a partir de la información recopilada. De esta forma, la actividad digital cotidiana se convierte en una fuente constante de vigilancia y análisis de comportamiento.

Este fenómeno se relaciona directamente con la idea de “infocracia” : El poder ya no depende únicamente de la fuerza o la censura, sino del control de la información y los datos personales. En la sociedad digital actual, la pérdida de privacidad se vuelve uno de los principales costos de la hiperconectividad.

 

 El impacto digital sobre la cognición humana

 

 "La mente se parece más a un músculo de lo que creíamos. Es algo que debe ejercitarse constantemente para alcanzar y mantener un rendimiento óptimo" -James R. Flynn

 

El efecto Flynn es un fenómeno identificado por el investigador James R. Flynn, que describe el aumento progresivo de los puntajes de coeficiente intelectual (CI) observado en distintas generaciones a lo largo del siglo XX. 

Este incremento fue asociado a diversos factores, como: Mejoras en la educación, avances en la nutrición, mayor acceso a información, y entornos sociales y tecnológicos más complejos.

El efecto Flynn sugiere que la inteligencia humana no depende únicamente de factores biológicos, sino también de las condiciones culturales y ambientales en las que se desarrolla una sociedad.

Sin embargo, en años recientes algunos estudios comenzaron a señalar un posible estancamiento o disminución de este fenómeno en ciertos países. Esto abrió debates sobre cómo la hiperconectividad, el consumo rápido de contenido y el uso constante de smartphones podrían estar modificando la forma en que las personas procesan información.

A diferencia de generaciones anteriores, acostumbradas a lecturas largas y procesos de reflexión más sostenidos, el entorno digital actual favorece la atención fragmentada, los estímulos inmediatos y el consumo rápido de información. Como consecuencia, algunos investigadores consideran que estas dinámicas podrían afectar capacidades relacionadas con la concentración, la memoria y el pensamiento crítico.

De esta manera, el efecto Flynn también puede analizarse como parte de las transformaciones cognitivas producidas por la era digital y la sociedad de la información.

 

  Reflejo en la sociedad

Estrenada en 2008, Wall e recibio criticas favorables

 

La película WALL E, producida por Pixar, presenta una visión futurista de una sociedad completamente dependiente de la tecnología y el consumo. Aunque fue estrenada en 2008, antes de la masificación total de los smartphones, muchas de sus ideas funcionan como una representación de problemáticas visibles en la actualidad.

En la película, los seres humanos viven rodeados de pantallas, automatización y entretenimiento constante. La interacción directa entre personas disminuye, mientras que gran parte de la experiencia cotidiana ocurre mediada por dispositivos tecnológicos. Los individuos permanecen absorbidos por contenido digital y estímulos permanentes, perdiendo contacto tanto con el entorno físico como con otras personas.

Además, la película refleja una sociedad caracterizada por el consumo excesivo y la comodidad tecnológica. Las máquinas realizan prácticamente todas las tareas, generando una dependencia total hacia los sistemas automatizados.

Esta representación puede relacionarse con la era digital contemporánea, donde los smartphones y las redes sociales ocupan un lugar central en la vida cotidiana. La necesidad constante de conexión, el consumo continuo de contenido y la atención fragmentada recuerdan muchos de los comportamientos mostrados en WALL E.

 

 La Democracia 

 

Segun la pagina "Chequeado", La Justicia electoral recibió más de 360 denuncias durante las elecciones Argentinas del 26 de octubre de 2025, principalmente por violaciones a la veda electoral y por la difusión de contenidos falsos creados con inteligencia artificial (IA). 

 

El crecimiento de las redes sociales y las plataformas digitales transformó profundamente las campañas políticas y la manera en que las personas reciben información durante los procesos electorales. Actualmente, gran parte del debate político ocurre en internet, donde noticias, imágenes y opiniones circulan de forma inmediata y masiva.

En este contexto, las fake news se convirtieron en una herramienta capaz de influir sobre la opinión pública. Muchas veces, la desinformación se difunde más rápido que la información verificada debido a su contenido emocional, polémico o impactante. Esto puede generar confusión, polarización y manipulación social durante períodos electorales.

Además, los algoritmos de plataformas digitales tienden a mostrar contenido alineado con los intereses y opiniones previas de cada usuario. Como consecuencia, se forman “burbujas informativas” donde las personas consumen principalmente contenido que refuerza sus propias creencias, reduciendo el debate crítico y el contraste de perspectivas.

Casos como el escándalo de Cambridge Analytica, donde se usaron ilegalmente datos de millones de usuarios de redes sociales "para hacer campañas electorales e influir sobre el voto popular" en las elecciones 2016 de Estados Unidos, La empresa utilizó datos obtenidos de millones de usuarios de Facebook para crear perfiles psicológicos y dirigir propaganda política personalizada, buscando influir en votantes específicos mediante anuncios y contenido adaptado a sus emociones, intereses y opiniones, mostraron cómo los datos personales obtenidos en redes sociales podían utilizarse para crear publicidad política personalizada e influir en el comportamiento electoral de millones de usuarios.

Una sociedad donde el poder ya no depende únicamente de instituciones tradicionales, sino también del control de la información, los algoritmos y los datos digitales que moldean la opinión pública, donde plataformas como X (Anterior conocidamente como Twitter) estan al mando de personas indicandole a su publico que "Ellos Son Los Medios De Noticia Ahora"

Como dicta el mismo Han en su libro

"a digitalización del mundo en que vivimos avanza inexorable. Somete nuestra percepción, nuestra relación con el mundo y nuestra convivencia a un cambio radical. Nos sentimos aturdidos por el frenesí comunicativo e informativo. El tsunami de información desata fuerzas destructivas. Entretanto, se ha apoderado también de la esfera política y está provocando
distorsiones y trastornos masivos en el proceso democrático. La democracia
está degenerando en infocracia."

A modo de cierre, es hora de revelar una verdad que fue escondida por toda esta nota.
El nombre completo del libro de 
Byung-Chul Han no es solo "Infocracia" como se mostro en su respectivo apartado en esta nota. Es un titulo que explica porque, en esta era informatica, el control del poder absoluto es un peligro para todos.




 

 

Podes leer "Infocracia: La Digitalizacion y La Crisis De La Democracia" de forma gratuita por este link proveido por la Facultad de Periodismo y Comunicacion Social UNLP 

https://perio.unlp.edu.ar/catedras/laboratorio2/wp-content/uploads/sites/18/2025/03/Byung-Chul-Han-Infocracia.pdf 

 

 

 

 

 

 


 



 

 


 

 

 

 

 

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